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Capítulo 8: Carolina Ávila Araya...AQUI   Capítulo 10: María José Bruno Contreras...AQUI

 

 

 

Proyecto financiado gracias al Fondo de Medios 2017 del Ministerio Secretaría General de Gobierno y el Consejo Regional de Tarapacá.

 

La admirable historia de la joven sorda e iquiqueña, Mireya Corona Contreras:

“Me siento una mujer líder de las personas sordas y me gustaría ayudarlos a todos”

“Me siento una mujer líder porque muchas personas sordas confían en mí y me cuentan sus realidades, la verdad que me gustaría ayudarlos a todos”, ese es el manifiesto de Mireya Corona Contreras, es una joven iquiqueña de 27 años, muy valiente, inteligente, decidida y sensible con los derechos de la comunidad sorda de la Región de Tarapacá, porque ella es parte de ellos/as.

Desde muy temprana edad (año y medio), sus padres descubrieron que no podía escuchar, pero eso no fue ni ha sido impedimento para que esta talentosa joven y fuerte vocación social, haya logrado desarrollar sus sueños en todo ámbito personal y profesional.

“Al año y medio de nacida se dieron cuenta que era sorda, porque tengo 4 hermanos que hacían mucha bulla cuando dormía, pero no lloraba. Cuando empecé a caminar, mis padres me llamaban pero yo no pescaba y seguía avanzando, por lo que comenzaron sus dudas y me llevaron al doctor”, cuenta con nostalgia Mireya.

“No recuerdo a qué edad hablé, pero cuando era chica hablaba muy mecánico, al crecer estudié palabras, leí mucho y gracias al chat de MSN avancé mucho. Lo ideal cuando eres sordo es aprender a comunicarte con lengua de señas pero a mí me enseñaron al revés, a sacar la voz desde pequeña, pero aún me cuesta pronunciar bien el español”, agrega.

Sus padres Mireya Corona Contreras y Aníbal Corona Lizama, junto a sus 4 hermanos, la ayudaron en este proceso difícil de plantarse con personalidad ante una sociedad oyente, descubrir la belleza de la lengua de señas y ser una emisora y receptora de las necesidades de otros sordos de Iquique, Alto Hospicio y de la Provincia del Tamarugal.

Pese a no poder escuchar, esta joven habla bastante fluido y se hace entender bastante bien, con las personas oyentes, además de usar un audífono y dominar a la perfección la lengua de señas chilena. De esta forma se derriba uno de los grandes mitos en la sociedad, que una persona sorda no puede hablar, ella es un ejemplo claro que no son sordomudos, pero también depende de cada uno de nosotros que componemos nuestra región, de mostrar interés por aprender este idioma, lo cual nos permitirá aprender su identidad, cultura, integrarnos y lograr una inclusión real a su forma de comunicación.

“El audífono lo empecé a usar al año y medio, antes me llevaron a la escuela especial, pero ahí no me di cuenta porque otros niños usaban las manos y más mímicas al ser pequeños, porque antes usaba muy básico la lengua de señas. Empecé a darme cuenta que era diferente a los demás, más o menos a los 10 o 11 años. No pensé que era tan complicada la comunicación, al crecer me atrasaba y ahí me doy cuenta que soy sorda, porque me cuesta escribir y leer bien. No sabía la importancia hasta que tuve problemas de comunicación, entendí y descubrí a los 19 años, lo necesario que era y comencé a aprender lengua de señas con mis amigos sordos”, recuerda.

Su acercamiento definitivo fue gracias a un taller de inclusión. “Me junté con los sordos que conocía de la escuela especial y en ese momento, supe que había una agrupación por lo que concurrí y de inmediato me interesó conocer y ser parte de ella”.

EDUCACIÓN

Mireya admite que sus pasos en la básica fueron de autoconocimiento y de formar su carácter en su etapa de infancia y adolescencia. “´Estuve en pre kínder, kínder y primero básico en la escuela especial hasta los 7 años, porque después ya no podía continuar ahí, por lo que me hacían clases particulares en mi hogar para aprender más. En la enseñanza media, hasta el séptimo básico, iba muy bien a la par con mis compañeros oyentes, incluso llegaron más sordos pero no fue una buena integración, ya que me enseñaron a un nivel más bajo, haciendo que me atrasara”, narra.

Esa situación contrajo consecuencias en su actualidad: “Me dijeron que era muy difícil para los sordos las materias de lenguaje, historia, matemáticas y naturaleza, lo cual me causó muchos problemas, porque me cuestan las operaciones básicas como sumar, restar, dividir y multiplicar en mi vida cotidiana. Subirme a un colectivo y pagarlo o comprar algo, requiero de apoyo para eso”.

Su proceso educativo fue duro, pero le permitió sacar fuerzas para conocer a una nueva Mireya. “No me fue bien en ese colegio y no tenía muy buenas notas pero le puse mucho empeño, pero mis compañeros no tenían conciencia ni empatía, no me apoyaron mucho. Lo difícil era cumplir mi enseñanza media, ya que nunca tuve intérprete en ninguna clase, no podía estudiar porque no entendía y me confundía mucho. Eso provocó que tuviera baja autoestima y falta de confianza, pero al descubrir que habían muchas personas sordas en mi misma situación, decidí que no podía rendirme sino sacar más fuerzas para demostrarme que si podía y lo logré. Ahora me siento muy fuerte, empoderada y capaz de hacerlo todo, ya que las personas sordas tienen muchos más problemas que yo y decidí que tenía que ayudar a los demás. Hice muchos esfuerzos por querer mejorar y en ese proceso de autodescubrimiento, fui despojándome de mis miedos, pensamientos negativos y descubrí que yo era muy valiente, decidida, inteligente y sensible”, relata.

Pese a su mala experiencia en la adolescencia, la universidad fue todo lo contrario. "Asistí con intérprete a estudiar la carrera de técnico en educación especial y me he sacado muy buenas notas sobre 60”, destaca.

Pero su decisión definitiva de estudiar esta especialidad ocurrió tras dar un apoyo a una docente. “Al principio quedé muy traumada con la enseñanza media y no quería ir a la universidad, pero en el Colegio Corona School me pidieron un favor de apoyar como co-educadora a una persona sorda, yo no sabía nada sobre enseñar pero investigué las metodologías y así pude traspasar mis conocimientos, por lo que ese apoyo lo hice durante 4 años. Ese momento fue clave para mí y me abrió los ojos a decidir que estudiar, ya que ahora terminé mi práctica laboral en la Escuela Almirante Patricio Lynch D- 90 donde hay más concentración de niños sordos y este año obtendré el título de Técnica en Educación Especial”, recuerda.

 

Sobre este contacto con los estudiantes de la D-90 menciona que “me sentí muy bien, porque los niños/as sordos son muy tiernos y fue una experiencia muy emotiva para mí, ya que ellos están aprendiendo recién y traspasarles mis conocimientos es lo que realmente me gusta”.

AVENTURERA

Cuando algo le gusta y se le mete a la cabeza a Mireya Corona, no tiene problema en dedicarse a ello y ver la forma de lograrlo. Una de sus pasiones es el dibujo, aprender idiomas, bailar, tocar batería y el gran amor de su vida es su perra Kita.

“Soy muy decidida para hacer las cosas, me fui a vivir a La Serena hace dos años, a estudiar el idioma japonés porque me encanta, específicamente el anime y la música, que es más fácil de entender que el español, me dio mucha curiosidad por eso me fui a esa ciudad y llegué hasta el tercer nivel. Me gustaría aprender a escribir bien, saber nuevas palabras y viajar a otros países, como Colombia, Brasil y EEUU, para poder conocer a personas sordas porque me gustaría saber todas las lenguas de señas de cada país y así compartir esos conocimientos en mi región”, manifiesta.

INTEGRACIÓN

“Voy siempre a reuniones de Senadis, actividades públicas y apoyo con mi experiencia sobre las necesidades de las personas sordas, porque nos falta mucho en el tema de la educación, más conciencia de los servicios públicos en su atención y lugares más accesibles, calles inclusivas. Uno de los temas que siempre me han preocupado es el tema de emergencias en caso de terremotos, temblores fuertes y evacuaciones, por lo que expresé a Onemi mis preocupaciones en este aspecto”.

También aclara uno de los conceptos errados que se utiliza para definir a las personas sordas. “Si yo digo sordo es por la pérdida de audición pero al decir mudo es cuando ocurre una parálisis que le es imposible hablar. ¿Cómo va a aprender un sordo a decir palabras si no las escucha? Si su comunicación, aprendizaje es por las manos y visualmente, pero en mi caso desde un año y medio de vida usé audífonos, pero existen distintos tipos de sordos lo que no significa que no puedan hablar, solo que no les han enseñado cómo hacerlo o priorizan el uso de la lengua de señas, depende mucho de la persona”.

Una de las críticas que Mireya hace a las personas es su falta de empatía e interés con las minorías. “El oyente solo está preocupado de lo que escucha y ve, pero ha ignorado a los sordos en especial en Chile, nos dicen sordomudos porque no podemos hablar, que no podemos vivir bien y ser independientes, lo que demuestra un pensamiento muy equivocado”.

A su parecer se debe respetar su lengua de señas chilena y masificarse en todo ámbito. “Es muy importante para nosotros y me gustaría que fuera prioridad en la educación en los colegios con profesores inclusivos, porque es algo que necesitamos en la comunicación social, ya que la LSCH es nuestra voz, podemos memorizar palabras, desarrollarnos en los estudios, sentirnos bien y crecer profesionalmente. Mi objetivo es que todos/as abramos la mente y la ignorancia sacarla para generar conciencia en los/as oyentes, porque es muy importante la comunidad sorda, la cultura, sus vidas y lo que nosotros podemos aportar”.

Sobre este mismo punto, afirma que “todo el mundo dice inclusión pero falta comprender las distintas situaciones y el poco acceso a la información e interés de la gente, por entender que sucede o siente una persona sorda, ciega, asperger o autista”.

DESAFÍOS

Mireya comenzó un emprendimiento educacional este verano para impartir talleres de lengua de señas en Iquique.

“Mi meta es hacer clases a niños, jóvenes y adultos sordos y oyentes, con el objetivo de enseñarles a comprender lo que significa nuestra lengua, además de orientar a padres con hijos sordos. Las clases fueron muy positivas con alumnos/as muy variados donde se formó un gran equipo de trabajo y mi meta es que siga creciendo para postular a fondos, impartir talleres a entidades públicas o privadas y charlas en colegios. De esa forma tendremos más gente concientizada y aprendiendo para ser una mejor región”.

MENSAJE

Las mujeres somos mucho más valientes que los hombres porque tenemos muchas habilidades y podemos lograr muchas cosas, pero deben pensar que pese a los obstáculos de la vida, todo depende de ti.

Sobre los malos comentarios, nunca dejes que te desanimen porque lo que te gusta, debes hacerlo. Yo antes tenía miedo a lo que me decían pero ya no me importa, ahora hago lo que quiero para ser feliz, porque he logrado mucho sin mirar atrás y siempre hacia adelante, creyendo en mis capacidades.

A las personas oyentes les digo que no tengan miedo a comunicarse con nosotros, aunque sea con mímica, nosotros vamos a estar muy felices, con un simple hola con las manos o el esfuerzo de ustedes por comunicarse o aprender lengua de señas, pero no debe existir vergüenza ni menos ignorarnos, todos somos personas con sentimientos y gestos tan simples pero valiosos nos ayudan mucho.

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