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Proyecto financiado gracias al Fondo de Medios 2017 del Ministerio Secretaría General de Gobierno y el Consejo Regional de Tarapacá.

Las vivencias de la joven sorda, María Betania Silva Soto, un talento gastronómico en la Región de Tarapacá:

“Yo vivo luchando todos los días y renunciar ante los obstáculos no tiene sentido, hay que enfrentarlos"

Su sueño es estudiar en la universidad la carrera de cocina internacional para ser la mejor chef de Chile y del mundo. “Mis padres me motivaron a ser valiente, que era valiosa, a no ser tímida y que jamás me sintiera inferior por no escuchar. Todos esos consejos y apoyos de corazón, me sirvieron para ser mucho más fuerte y claramente lo soy en la actualidad”.

Una líder innata con gran personalidad, creativa, valiente y talentosa creadora de sabores culinarios es lo que ha hecho desde su infancia a la adultez, la joven nortina María Betania Silva Soto (25 años), la cual se proyecta como un gran talento gastronómico de Tarapacá.

Ser sorda no es un obstáculo para guiar equipos, administrar e innovar en platos para ser disfrutado por los comensales de la región. Ella es jefa de hogar y sostén de su familia compuesta por su madre, pero eso no le impide demostrar pleno esfuerzo ante los obstáculos de la vida y ante una sociedad oyente.

María Betania admite que su fortaleza es su familia, su madre Elisa Soto, las enseñanzas de su padre, Patricio Silva (Q.E.P.D) y hermanos.

“A los 8 meses de embarazo, mi mamá se enfermó y le dio fiebre, fue al doctor donde yo nací. Todo estaba bien y muy saludable, pero al crecer vieron que al jugar con cascabeles o si le subían el volumen a la televisión, yo no pescaba porque no escuchaba. En ese momento mis padres vieron que algo raro sucedía y me llevaron a los médicos. Ahí me diagnosticaron hipoacusia (disminución de la capacidad auditiva)”, cuenta.

En este sentido, agrega que “comencé a ir a la Escuela Especial Flor del Inca, a los 4 años, pero mi madre pensaba que yo era sordomuda, pero los profesores le dijeron que era sorda. A ella le dieron un libro con las señas antiguas, por lo que mi mamá ponía nombres a las cosas y lugares, permitiéndome saber más vocabulario en lengua de señas”.

 

Con este acto de amor, integración y comprensión, Betania explica que “pude desarrollarme de una forma muy feliz y me enseñaron que no debía comunicarme con extraños, pero fui aprendiendo a hablar simultáneamente con lengua de señas. Uno de los momentos más impactante de mi vida fue cuando hablé a una persona oyente que vendía helados pero se río de mí al escuchar mi voz y eso me dolió mucho. Por lo que nunca más hablé a desconocidos y solamente a mi familia, ese mismo día, entendí la discriminación que sufren las personas sordas”.

En esos instantes de sentirse descolocada ante la falta de empatía social, reconoce que les reclamó a sus padres por ser sorda. “Les dije que la gente se burla de mí, pero ellos me motivaron a ser valiente, que era valiosa, a no ser tímida y que jamás me sintiera inferior por no escuchar. Todos esos consejos y apoyos de corazón, me sirvieron para ser mucho más fuerte y claramente lo soy en la actualidad”.

La relación con su padre la recuerda con mucho cariño y emoción porque siempre la inspiró a sentirse orgullosa de ser quien era y jamás sentir vergüenza por ser sorda. “El falleció hace 3 años y en el mes de noviembre se cumplirán 4 años, por un derrame cerebral que le causó una parálisis de medio cuerpo. Trabajaba muchas horas por lo que decidí renunciar en mi pega en el Hotel Radisson para ayudar en sus cuidados, pero a los 5 meses de estar con él, murió. Teníamos un vínculo muy especial porque nunca se enojaba, era muy simpático, cariñoso, y sabía completamente la lengua de señas ya que era un experto”, recuerda.

LIDERAZGO CULINARIO

Su interés por la cocina comenzó desde muy pequeña, alrededor de los 9 años y relató una entretenida anécdota de ese proceso.

“Quise hacer arroz, y recordaba como lo había hecho mi madre, así que eché agua y un kilo en una olla, pero me entró una duda con un ingrediente. No sabía si era azúcar o sal, así que agregué lo primero que encontré, por lo que al hervirlo todo, vi que empezó a subir mucho y me había equivocado al elegir…azúcar. Mi madre se sorprendió pero nunca me retó sino todo lo contrario, me motivó más, ya que se lo comió igual, fue un kilo de arroz que se perdió. Me reí mucho con ella y tenemos una gran relación de siempre subirnos el ánimo y apoyarnos en todo”.

 

 

Estudió en el Liceo Politécnico José Gutiérrez de la Fuente, obteniendo la especialidad técnica de gastronomía, en el año 2011. Hizo su práctica en el Hotel Radisson de Iquique en el área de cocina donde se destacó por preparar platos variados, salados y recibir felicitaciones por su gran profesionalismo. “Yo empecé a trabajar a los 18 años y no he parado, pero uno de los trabajos que más me enseñó fue cuando me convertí en la tercera jefa en el Hotel Radisson. Los meseros sabían lengua de señas y me pude desarrollar muy bien como líder de equipo. Nunca tuve conflictos con nadie, porque siempre el respeto y compromiso fue máximo de mi parte, además que logré hacerme entender, por lo mismo, me demoré siete meses en ser jefa de cocina”.

La supuesta barrera de no escuchar no fue impedimento en ningún sentido, ya que la pasión de María en cada cosa que realiza es muy evidente e inspiradora para otros.

“Al principio usaba pantomima para dar las instrucciones, los menús, cocinaba rápido ensaladas, carnes y pollo. Una vez, un comensal le dijo al mesero que necesitaba hablar con la chef de turno, porque había preparado fideos con pavo y agregado de mango dulce. Me llamaron, entonces pensé que me iban a reclamar por lo que salí de la cocina con un intérprete ante esa persona, le expusieron que era sorda…recibí sus felicitaciones por los sabores y la gran preparación de la comida. Eso sucedió tres veces, con diferentes clientes que llegaron al hotel”.

Su especialidad es todo lo que tiene que ver con sabores salados y sus creaciones culinarias son carne apanada, compuesta de zanahoria, apio, cebollín, con un poco de vino.

Otra creación es el risotto con ensalada con tomates cherry y ensalada César, además de pollo al curry con arroz. Su sueño a futuro es llegar a la educación superior para convertirse en la mejor chef de la región, Chile y el mundo, pero siente que le falta entender el lenguaje y tener un intérprete para las clases.

“Creo que soy la única mujer sorda relacionada a la cocina en la región y quiero entrar a estudiar en la universidad para ser una chef profesional, y así tener mi propio restaurant inclusivo para mostrar mis creaciones y platos culinarios con identidad local, chilena e internacional”.

ARTESANIA

El talento de María Betania no se queda solo en el aspecto alimenticio sino que también tiene una faceta artesanal, porque realiza dibujos con cerámicas, figuras, tejidos en lana, chalecos, frazadas, bufandas y ponchos, entre otros.

“Hice cursos para perfeccionarme en Iquique y Santiago, con el objetivo de mejorar mi técnica en manualidades, logrando crear cosas de vidrios, de cerámicas y reciclando materiales en desuso. Mi primer trabajo fue un adorno con forma circular de diversos colores”.

Otra de sus metas es viajar a otros países de Sudamérica y Europa. “Ya fui a Isla de Pascua pero me gustaría conocer Argentina y España, para ver otras culturas”.

MENSAJE

Las mujeres somos fuertes y tenemos derecho a opinión, yo vivo luchando todos los días y renunciar ante los obstáculos no tiene sentido, hay que enfrentarlos. Existen problemas en la vida pero una siempre debe seguir para lograr un mejor futuro. El que renuncia pierde, yo quiero una vida bonita y lograr muchos de mis sueños con mi propio esfuerzo.

Me siento una mujer empoderada y no soy débil, soy muy fuerte. Aunque tenga pena a veces, yo elijo mi camino, lo analizo y lo recorro para ser más feliz. Si una quiere algo en la vida debe sacrificarse, en especial si soy sorda, pero yo me atrevo.

Me gustaría que las personas oyentes entendieran y pensaran que ser sordo no es algo pequeño, somos todos iguales y humanos. Si una persona oyente me habla yo no la entiendo porque no la escucho, pero si yo me comunico con lengua de señas, ellos/as tampoco a mí. Somos iguales, las señas son mi forma de expresarme y su voz, es la de ustedes.

Quiero que sean empáticos e imaginen que el mundo fuera completamente sordo, nace un oyente, le dicen discapacidad y le hablan todo con las manos y la televisión en lengua de señas, claramente se sentirían confundidos y llenos de temores, pero eso les permitiría entender lo que nosotros sentimos día a día en esta sociedad.

Falta abrir la mente y que respeten a las personas sordas, recuerdo con mucho cariño mi experiencia en el Hotel Radisson, porque ahí me pude desenvolver muy bien con gran conciencia de integración de todos los empleados y jefes. No existe la discapacidad para mí, porque puedo trabajar igual que cualquier persona, somos todos iguales y soy sorda con muchas habilidades para entregar.

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