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“La vida no es fácil para ninguna persona, gracias a Dios para mí es grato vivir”

Iquiqueño, docente y administrativo de la Unap, Víctor Chiappa, alcanzó todas sus metas pese a perder la vista a los 14 años

 

 

 

 

 

Vivir sin poder observar en primera persona el mundo y sus colores puede resultar para cualquiera un verdadero impedimento en su desarrollo. Sin embargo, esto no significó para Víctor Chiappa un problema cuando a los 14 años perdió la visión.

El iquiquiqueño estudió en la Ex Escuela número 4, actual Placido Villarroel y luego se fue a La Serena a un establecimiento especial para ciegos, ya que Iquique carecía de escuela para personas invidentes. Al salir del colegio, estudió programación en computación y actualmente trabaja en la Universidad Arturo Prat, (Unap).

“Trabajo desde 1999 en funciones administrativas. Y también a los alumnos de la carrera de kinesiología les brindo capacitaciones para que puedan trabajar con pacientes con discapacidad visual. Creo que es importante que los profesionales tengan estos conocimientos y también entrego charlas motivacionales en la Unap, también realizo funciones en otro liceo de la ciudad”, expresó Chiappa. Chiappa actualmente tiene 48 años y señaló que hasta lo que él sabe, los avances científicos no han llegado a solucionar una cura para su ceguera, un tema que no le preocupa porque.

“En general la vida no es fácil para ninguna persona, es un poco más complejo porque hay más factores que con la vista se solucionan con mayor facilidad, pero gracias a Dios para mí es grato vivir y me gusta decirle a la comunidad de que hay muchas cosas por hacer y vivir, nos enojamos muchas veces por detalles insignificantes, pero no debemos perder la esencia por vivir, hay cosas más importantes. Hay periodos en los que la sociedad vive muy molesta, pero igual hay momentos bonitos como ocurre con La Tirana y otras actividades, pero luego nos olvidamos”, indicó.

Lamentablemente, hace un tiempo perdió a una gran compañía: su perro que lo acompañaba a todas partes y que lo trajo desde los Estados Unidos. Esta mascota estuvo con él durante diez años y ahora no ha pensado en la posibilidad de contar con otro perro guía para para que lo acompañe.

“Hay ignorancia frente al tema, hace años entré a una tienda y se molestaron porque ingresé con mi perro, siendo que yo estaba con el artículo que me permitía ingresar con el perro, por eso creo que falta aún trabajo por hacer y varios cambios en lo que respecta a la inclusión. Creo que la intención y las ganas de la inclusión existen, pero como sociedad nos falta instruirnos para conocer más del tema”; precisó.

 

A su juicio, para el mes de la Teletón las personas sacan su solidaridad. “Muchos van a donar, se ponen camisetas, se entusiasman con la campaña y si uno va a la Plaza Prat hay mucha gente participando en la campaña, sobre todo los que trabajan en la locomoción colectiva, pero cuando pasa este periodo, muchos conductores de la locomoción colectiva no les paran a una persona con silla de ruedas o una persona con ceguera”, apuntó.

Chiappa añadió que las personas también no respetan los estacionamientos exclusivos para personas con discapacidad y que son muchos los aspectos que deben ser mejorados. “Para que la inclusión sea real falta mucho por mejorar porque la solidaridad se pierde totalmente después que pasa la Teletón y es una realidad que no nos gusta reconocer”, aseguró.

Inclusión

“Hay gente está tomando más conciencia, antes costaba mucho que dieran los asientos preferenciales, pero ahora ya lo hace de forma más frecuente y eso es una demostración de que existe un cambio, aún nos falta, pero debemos seguir por ese camino y lograr que alguna vez la inclusión sea una realidad y no sólo un periodo de una campaña que cuando se termina, todos se olvidan de la solidaridad”.

El trabajador indicó que aprendió a vivir y a hacerlo de manera feliz, pese a que muchos puedan pensar de que no es así por la falta de visión, pero Chiappa ha demostrado lo contrario, ya que todos los días acude a su trabajo y lo hace desde hace 20 años en los que ha debido cumplir con distintas funciones como dar clases y exponer en capacitaciones y charlas para estudiantes.

“Trato de hacer las cosas bien, lo digo en mis clases, cuando hacen una cosa tienen que hacerla bien, sea lo que sea, por eso yo trato de trabajar bien y quiero estar ayudando a las personas mientras pueda”, señaló el profesional.

Por ahora seguirá trabajando en la Universidad Arturo Prat, cumpliendo roles que le gustan y también espera que los demás sigan su ejemplo de salir adelante y que cualquier discapacidad física puede ser superada como es en su caso, ya que vive de manera normal.

“Me gusta trabajar, lo hago feliz, se puede vivir bien y todos debemos trabajar para que la inclusión sea un tema que tengamos que debatir, sino que tenemos que adaptarnos y vivirlo como algo totalmente normal”, finalizó.

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