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Liza Parra Ortiz: Una mujer musulmana que practica Muay Thai con velo islámico

 

 

 

 

 

Practica el deporte como cualquier persona, trabaja y tiene familia feliz, sin embargo, una particularidad existe en ella que la diferencia del resto: sigue el islam y que acude a sus entrenamientos con la vestimenta de esta religión. Así es Liza Parra Ortiz de 43 años, una mujer profesional, sin miedos y seguidora de la religión musulmana, por lo que llama la atención que se cubra parte del pelo y el cuerpo.

En su centro de entrenamiento “El Octágono” donde acude habitualmente, es una más del grupo y su desempeño es tan eficiente como el de cualquiera que se esfuerza al máximo. Parra vino desde la capital hace nueve años a radicarse a Iquique y comentó que en el 2014 tomó el islam, y que seguir esta religión no le fue impedimento para la práctica en el estilo “Muay Thai”. Eso sí, ella no tiene roces con sus compañeros a la hora de combatir en entrenamientos, pero logra los objetivos al igual que el resto. La atleta señaló que su religión tiene mucho en común con las artes marciales, ya que se comparten valores como la lealtad, el compromiso, el honor y la disciplina. Su incursión en el arte marcial fue para sobreponerse a una etapa difícil por lo que pasaba y, en tal sentido, la práctica del deporte la ayudó a mejorar y no utilizar fármacos.

“Primero comencé a entrenar con karate aerobic y luego practiqué muay thai. Gracias al deporte, mejoré carencias y miedos, y disfruté de la vida”, expresó la deportista, que además fue entrevistada en un portal canadiense, ya que encontraron que historia era inspiradora. Sobre combinar la indumentaria deportiva con la de su religión describió lo interesante de esta experiencia pues le ofreció la oportunidad de romper con los prejuicios que existen hacia el islam.

“No me hicieron ningún problema con la vestimenta, todos se acostumbraron a verme con el velo islámico y me respetan. A pesar de no tener roce con otros combatientes, mi entrenamiento es normal y comparto con todos”, señaló. La deportista añadió que en su religión muchas personas practican artes marciales sin ningún problema.

“Nosotros cuidamos nuestro cuerpo y con el deporte lo hago para mantener mi salud mental y física, además de demostrar que puedo hacer acciones con mis compañeros y nunca me he sentido discriminada durante los entrenamientos”, aseguró.

 

 

Sin embargo, fuera del dojo sí ha sufrido situaciones incómodas por su vestimenta islámica. “Nosotros seguimos lo que dice el Corán, buscamos hacer buenas acciones, no queremos dañar a nadie, tratamos de hacer cosas positivas. Si vemos algo que hace daño, no participamos de aquello, también respetamos los credos de todas las personas, y no imponemos nuestras creencias a nadie. Una vez hice una clase y una madre pensó que su hija no iba a aprender porque yo usaba la vestimenta musulmana, y lo que decidí en ese momento es que debe derribarse la desconfianza”, manifestó. “He sentido discriminación en algunas ocasiones, he sido víctimas de miradas y prejuicios, por la ignorancia, porque piensan que uno hace algo que no es correcto por la vestimenta, pero mi motor es hacer buenas acciones por Ala”, comentó. Junto a su hija de diez años practica esta disciplina, mientras que su esposo las apoya, aunque no es seguidor del islam.

“Él nos acompaña a las clases y nos apoya, él también es profesor de artes marciales y nos complementamos bien”, explicó la deportista. Sobre sus inicios en el islam, recordó que cuando estudiaba en la Universidad Católica tomó ramos de teología, ya que siempre buscó la conexión entre Dios y la ciencia.

Fue así como conoció a una musulmana quien le enseñó acerca de la religión y tras un viaje a Punta Arenas, decidió ser parte del Islam. De a poco comenzó a estudiar la religión y observar que era su camino a seguir por lo que ahora es musulmana y pretende que las demás personas entiendan que busca hacer el bien. Actualmente realiza clases participares de inglés y en Santiago también trabajó como profesora de este idioma que estudió en la Universidad Católica.

La santiaguina espera que disminuya el prejuicio con las personas musulmanas, sobre todo por la vestimenta y por el temor que algunos sienten hacia ellos porque lo relacionan con acciones terroristas que han ocurrido en otras partes del mundo.

“En mi caso la gente se da cuenta que soy alguien completamente normal, y que mi vestimenta es parte de mi religión, así como otras que también ocupan otras vestimentas, pero estoy segura de que las cosas van a cambiar para mejor”, explicó la musulmana quien finalizó diciendo que va a seguir entrenado de forma de mantener su cuerpo y su mente sana.

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